

Esperanza, una niña de tres años, le puso a su paloma lesionada el nombre de su tío adolescente. Su tío tiene quince años y permanece en silla de ruedas después de haber recibido un disparo de un miembro de una pandilla rival. La pistola es de su tío, quien la guarda para defenderse, aunque ha comenzado un proceso de terapia física y emocional para manejar su parálisis, y desea venganza.